Psicoterapia Infantil
¿En qué situaciones puede ayudar la psicoterapia infantil?
En la infancia pueden surgir momentos en los que algo no termina de ir bien.
La psicoterapia infantil puede acompañar en situaciones como:
- Dificultades emocionales
- Miedos o inseguridades
- Cambios en el comportamiento
- Dificultades de adaptación
- Conflictos en el entorno familiar o escolar
- Procesos de duelo, separación o cambio de etapa
- Cambios emocionales y confusión
- Ansiedad, estrés académico o presión social
- Inseguridad, baja autoestima o autocrítica
- Problemas con la identidad o la imagen corporal
- Dificultades en las relaciones con amigos, pareja o familia
- Procesos de duelo, separación o cambio de etapa
- Conductas impulsivas o de riesgo
- Sensación de aislamiento o falta de motivación
Psicoterapia en Adolescencia
La adolescencia es una etapa de transformación, búsqueda y cambios intensos.
A veces, estos cambios vienen acompañados de malestar, confusión o dificultades que afectan al día a día del adolescente y de su entorno.
La psicoterapia puede ayudar a transitar este momento con mayor comprensión, acompañamiento y apoyo.
¿En qué situaciones puede ayudar la psicoterapia para adolescentes?
Psicoterapia Infantil y Juvenil
El acompañamiento incluye también a madres y padres, adaptándose a las necesidades de cada familia.
Preguntas frecuentes sobre terapia infantil y juvenil
Sabemos que iniciar un proceso terapéutico puede generar dudas. Aquí respondemos a algunas de las preguntas más habituales.
¿Cuándo es recomendable iniciar un proceso terapéutico?
Cuando el malestar emocional, los cambios en el comportamiento o las dificultades en el día a día se mantienen en el tiempo o generan preocupación en el niño, adolescente o su entorno familiar.
¿Los padres o madres participan en el proceso?
Sí. En función de la edad y de cada situación, el acompañamiento incluye también a madres y padres, ofreciendo espacios de orientación y apoyo para comprender y acompañar mejor el proceso.
¿Cuánto dura la terapia?
La duración del proceso es variable y depende de cada persona, del momento vital y de los objetivos terapéuticos. El acompañamiento se adapta siempre a las necesidades de cada caso.
¿Con qué frecuencia se realizan las sesiones?
Habitualmente las sesiones son semanales o quincenales, aunque la frecuencia se valora de forma individual y puede ajustarse a lo largo del proceso.
¿Puede un adolescente venir solo a terapia?
Sí, dependiendo de la edad y del grado de autonomía. En muchos casos, es importante que sea una decisión voluntaria por parte del adolescente. A veces acude solo/a desde el inicio, y en otras ocasiones viene acompañado/a en la primera sesión.
¿Cómo se gestiona la confidencialidad con menores?
La confidencialidad es parte esencial del proceso terapéutico, también en menores de edad. Aunque madres y padres pueden estar presentes en algunos momentos, el contenido de las sesiones individuales no se comparte sin el consentimiento del adolescente, salvo en casos donde exista riesgo o sea necesario intervenir para su bienestar.